Borrar las huellas.
S. Karsfeld.
Operación 1005: Borrar las huellas.
La operación 1005 era secreta al punto de que no se podían sacar conclusiones claras por los nombres. Otras operaciones podían dar idea de aquello de lo que iba. Ahora estamos hablando de algo diferente, de algo perverso en extremo.
Vamos a hablar de la operación 1005, el nombre secreto para lo que se hizo para quitar evidencia de los crímenes más allá del Reich alemán.
Había habido indicaciones claras en la eutanasia desde el 41. Ahí se prohibieron comunicaciones directas internas. Había cuestiones difíciles, las fosas comunes no podían desaparecer. Había demasiadas, demasiadas posiciones, nadie sabía cómo hacer todo. Sabían matar, pero no desarrollar una operación masiva de tal precisión y limpieza.
[…] Para que esta operación fuera un secreto, se dio el nombre del archivo de la Gestapo. En 1942, Alemania estaba en el punto álgido de su poder, y se decide por la operación 1005.
Hablamos de reconquistas parciales soviéticas que empiezan a hablar a los soviéticos de lo que está pasando. En Marzo del 42, alguna información llega a Londres.
Las unidades de la 1005 funcionan desde este tiempo, y se detalla la orden con la supervisión de Himmler que muestra la importancia que se prestaba a este asunto.
Himmler otorgó trato especial a la 1005, que se podía saltar jerarquías y apoyarse en policías locales y en la SS. No tenían equipo, oficina o conocimiento técnico para llevar a cabo todo esto.
La 1005 estudia los archivos de las oficinas centrales de seguridad del Reich, estudia los informes de Eichmann y de los Einsatzgruppen para saber algo de lo que pasaba y de sus dimensiones. Comienza la 1005 a visitar campos para encontrar una forma eficiente de deshacerse de los cuerpos sin dejar huella alguna.
Había dos equipos compitiendo para encontrar el procedimiento exacto. Existió incluso cierta competición.
[…] En verano del 42, comenzaron a abrir fosas y quemar cuerpos.
“La sangre o un líquido similar corría y hacía charcos. Después, las fosas fueron abiertas por comandos de judíos. Había fosas de 5x4x3. Los cuerpos fueron sacados de las viejas fosas, depositados en las nuevas fosas y quemados con cloro. Los judíos muertos de hambre empezaron a comerse parte de los cuerpos sacados de las fosas”.
Es una cita de un informe.
La semántica apropiada para la 1005 aún no se ha podido encontrar.
Había pilas sobre andamios o rejas, había carriles o vías de tren. Los cuerpos estaban deformados y no se podían reconocer como cuerpos humanos. Los prisioneros, vieron estas cosas y las pilas funerarias. Se usaban ganchos especiales para hacer pilas piramidales.
Lo importante es que se encontró una forma de eliminar los cuerpos sin dejar residuo.
Se utilizaban molinos para crear estiércol para granjas.
En 1942, Septiembre, la 1005 llega a las fosas del campo 2 de Auschwitz.
[…] Primero se planea la creación de cámaras de gas enormes y de métodos muy modernos. Cuando el personal de Auschwitz aprende a hacer esto, entonces llega el proyecto y el personal a Sobibor. Esto se cierra en los cuatro primeros meses de 1943.
El objetivo era la URSS, Polonia y Serbia.
Ahora hablaré del comando especial del 1005.
[…] Se crean dos comandos 1005; A y B. El B es para tareas del área de Petrovsk, el A para Kiev. Después aparecieron el C para Rusia Central y luego otros dos comandos para Lituania y Letonia.
Las unidades no podían operar sólo quemando. La Gestapo local empezó a hacer lo mismo.
Hubo también una orden para no crear una fosa común. Los cuerpos debían quemarse tras las ejecuciones. Se necesitó mano de obra intensiva para esto.
Hablaré del comando A. Ucrania. Se habla de precipitación para esta zona de actuación.
Hay también otras zonas más allá de esta zona.
Hubo asesinatos muy rápidos en la zona y se puede hablar de 50 000 cuerpos.
[…] “De un lado el horno crematorio se puso en marcha, trajeron piedras con fechas del cementerio judío, había verjas y troncos y se dejaba un poco de espacio para el aire que pudiera pasar. El SS era responsable de los hornos, daba órdenes, corría, también nos llevaba a la trinchera anti tanque. Acabado todo, se nos llevaba a los cuerpos. Había maquinas o herramientas para esto, y ganchos afilados para coger por la barbilla, supervisándose el trabajo con unos látigos. Sacábamos los cuerpos y otros los cogían. Se abrían las bocas, si había dientes de oro, se sacaban. Se empapaban de combustible y se apilaban hasta 2 o 3 metros, con un andamio especial. Había de 2000 a 3000 cuerpos en cada horno; que se ponía en marcha con antorchas. Todo prendió el barranco. Un humo negro imposible de respirar. Primero el pelo, luego los cuerpos. Los alemanes no paraban de beber agua”.
Es una cita.
[…] En un caso, el 1005 conoció un fallo y unos prisioneros contaron lo que pasaba desde Radio Moscú.
Acerca de esta Entrada
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- Publicado:
- 25 enero, 2012 / 9:42 PM
- Categoría:
- Antropología., Derechos Humanos., Filosofía., Genocidio., Historia.
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