Los Gitanos en la Segunda Guerra Mundial y en los territorios del Este de Europa.

Patrick Dubois. “Los Gitanos en la Segunda Guerra Mundial y en los territorios del Este de Europa”.

Tras haber trabajado en archivos soviéticos y del Este, se buscan personas en contextos adecuados. Los investigadores de nuestro grupo, han realizado viajes para establecer contactos a través de los cuales comenzar a trabajar sobre la posibilidad de rescatar la memoria de lo ocurrido en Europa durante la Segunda Guerra Mundial.

En los Koljos gitanos, hemos vuelto sobre las granjas colectivas soviéticas en las que ya se sabía que habían sido agrupados los gitanos.
En estos casos, sabemos por las fuentes lo que ocurrió, pero hemos buscado testigos concretos, y hemos visto paso por paso a través de los testigos vivos lo que ocurrió.

Nuestros testigos reconocen la forma en la que los alemanes llegan al pueblo, recuentan, para volver en número de 400 a la mañana, muy pronto.
Los alemanes sacan a la población de sus lugares, separando a gitanos de no gitanos.

Aquí vemos un asentamiento cercano a Smolensk, centro logístico importante.

En el pueblo había un centro para curar animales, caballos, por ejemplo, todavía de cierto valor militar.

A los gitanos se los agrupa aquí, se los desnuda, se les quita toda cosa de valor, se les obliga a excavar su propia tumba y ahí mismo se los fusiló.

Estos casos, son casos raros. Aquí si tenemos un memorial para los gitanos asesinados. Existe un pequeño monumento de cemento. Se dice que son soviéticos, pero no se cita, en el monumento, que sean gitanos.

Es un monumento, una rueda; el único monumento dedicado a las víctimas gitanas asesinadas por los nazis. El monumento está en un lugar dónde se fusiló a muchos hombres, partisanos polacos, rusos; con todo, es el único monumento que habla de víctimas gitanas.

En el territorio soviético, fueron fusilados los gitanos como los judíos, pero no en los mismos sitios. Se les arresta, se les fusila, pero no en la misma fosa.

Están a veces en el mismo gueto, pero normalmente no en la misma fosa.
[…] No queremos mezclar Shoa y lo ocurrido con los gitanos.

Sin los archivos soviéticos y sin las víctimas no podríamos saber nada ya que no hay nada de nada.

Intentamos entrevistar a supervivientes en Rumanía. Rumanía había recibido parte de Ucrania a modo de regalo, y allí se deportó a parte de la población gitana.

Los gitanos fueron deportados en sus caravanas hasta tierras del Este. A los gitanos sedentarios se los deportó en trenes y sin comida. El 60% falleció ya en los trenes. El otro 40% se comió a los muertos.
Realmente las normas se aplicaban y pensaban en modo tal que las enfermedades o la escasez provocasen ya muchas víctimas.

Los fusilamientos llegaban después.

Los gitanos rumanos recuerdan aún lo ocurrido y los lugares.

Hay un cierto desprecio y poco interés a lo ocurrido con los gitanos.

Hay también una cantidad masiva aquí de violaciones. Hemos oído testimonios muy duros respecto de esta cuestión. Había violaciones en masa de mujeres y niñas, que en caso de resistirse, eran fusiladas. Existen testigos de todo esto. Los testigos son mayores. Nadie les había hablado ni hecho entrevistas. Sentimos que la memoria de los gitanos no se ha guardado. Los gitanos recuerdan todo, pero es muy difícil encontrar al clan y entrar ahí para hablar con el testigo.
Estamos al principio de un trabajo de investigación, pero esperamos que más allá tengamos posibilidades de desarrollar esto para la población gitana.

[…] Los testigos nos recuerdan que se invitaba a los gitanos, por ejemplo, a ver como se mataba a los judíos. Es una cosa aquello semi – pública.

[…] Para los fusilamientos secretos, también hemos encontrado testigos. En Bielorrusia, hemos encontrado cerca de Brest Litovsk testimonios y datos importantes.

Probablemente no llegaremos a saber lo que pasó. Tenemos archivos soviéticos de 1944 que hablan de esto. Había fosas comunes muy importantes, en número de trece. En el archivo soviético se dice que se habían empleado 700 personas para cavar las fosas. Esta es la pista que permite a nuestro equipo pensar que debía quedar gente viva.
Hemos encontrado a cinco. Uno recordaba haber cavado la fosa. Es un alcalde de la zona hoy. Aquello era prácticamente un campo, tenía cierta estructura.

[…] Tenemos entonces a testigos que describen como llegaban trenes de 30 vagones que se abrían de uno en uno.
Los alemanes entraban en los vagones y pedían a los judíos que se desnudaran. Se disponían unas pasarelas de metal hasta la fosa, llegaban a ella, de vagón en vagón, y se les fusilaba.
Eran entonces campos secretos.
Las fosas comunes se situaban a los dos lados del tendido ferroviario.

[…] Es un emplazamiento de exterminación, tiene varias fosas. Hay una mecánica. A los partisanos se les obligaba a presenciar fusilamientos sistemáticos de judíos para persuadirlos de actuar.
Los vagones, las pasarelas metálicas y las fosas son reconocidas y recordadas por muchos testigos.

La última testigo, también de la zona, nos dice que fue atada por sus padres para que no viera. Ella pudo escapar y vio.
Nos cuenta como se fusilaba y ametrallaba. Las personas no podían sobrevivir ni escapar por el frío.

Hemos podido ver los lugares, las posiciones, y disponemos de información así en relación con varios contextos.

[…] Tenemos fuentes, y buscamos fuentes y testigos no judíos que han visto todo esto.

Son testigos que no se habían expresados hasta ahora. Los testimonios van a aparecer en unos meses en inglés y francés en Internet.
Tenemos apoyo de diversas fundaciones y del Ministerio de Exteriores de la República de Alemania.

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