Resistencias a las políticas nazis – espirituales y armadas – .

[…] Y ahí fueron fusilados 1000 resistentes después de una condena por parte de un tribunal militar alemán, de los mil, 20% eran combatientes judíos, pero a finales de los años 30, en Francia metropolitana, la población judía era el 0,37% de la población. Ello plantea preguntas sobre la lucha armada. ¿Por qué la resistencia judía alcanza tales cotas?.
Habría que interrogarse sobre el memorial. Hasta los años 70 se habló poco de la resistencia judía. Ello nos lleva a intentar entender el acontecimiento en sí, pero también la construcción de la memoria. ¿Por qué se ocultó durante décadas ésta resistencia judía?. Para resumir, después de la liberación, desde 1947-48 entramos en un régimen de memorialización en el sentido de tendencia dominante en la sociedad francesa. Aparece una interpretación de la guerra en la que el resistente y el héroe mártir juega un papel central. El resistente sin identidad particular jugó entonces un papel decisivo.
Desde los 70 tenemos un nuevo régimen de memorialización. Para ésta digestión del pasado de la Francia de la guerra, tenemos la víctima, y sobre todo la víctima judía, lo que es un cambio completo de paradigma. Re aparece el régimen de Vichy como un Estado francés y no satélite el III Reich. La colaboración desde 1942 pretendía deportar a todos los judíos. Entonces el judío ya está en el centro de la memoria colectiva. Es un fenómeno que acompaña un cierto despertar de la identidad judía.
El resistente judío también es central en la construcción de la memoria en los 70 y los 80. Se pasó por alto el destino de las poblaciones judías en la SGM por largo tiempo.
El primer problema que se plantea es de definición: Diremos que son todos los actos subversivos que pretenden impedir a las fuerzas ocupantes alcanzar sus objetivos.
¿Qué es la Resistencia?. ¿Es una organización o es algo?. Muchos resistentes eran judíos, algunos muy importantes, pero no estaban muchas veces como judíos. Se comprometieron en una estructura que no era judía como tal. Podemos hablar de los francotiradores franceses, liderados por judíos pero en una organización no judía. La resistencia judía ha sido la que ha podido reivindicarse como judía.

[…] Organizaciones para amparar la resistencia de los judíos. Esa era la resistencia judía. Los historiadores siempre hablamos en tres partes:
Situación. 300.000 judíos en 1939. La mitad eran extranjeros. Es un dato importante. Tiene importancia para la movilización y la persecución. Hay que saber que en Bélgica el 95% de la comunidad judía era extranjera, eso la hacer más frágil aún. Argelia es también fundamental, que en época de la Francia republicana y en Vichy sufrieron antisemitismo. No había alemanes ahí.
El norte de África es diferente.
Eran extranjeros a causa de las persecuciones de los regímenes totalitarios en toda Europa. Tenemos diferentes olas desde 1933 a 1937. Todo aumenta la proporción de extranjeros dentro de muchas comunidades judías. Había muchísimos judíos. Judíos que recibieron formación de combate contra Franco. Una gran parte de ellos, en 1939, en su vuelta a Francia, fueron internados. Escaparon, fueron liberados y se unieron a la resistencia.
Hablamos de unidades pequeñas en las que la experiencia militar de los españoles ha sido importante. No estamos hablando de millones de personas en Francia.
Los extranjeros fueron rechazados en parte por los franceses isrealíes modernos, que eran modernos y franceses, y entendían que sus judíos de otras partes, más ortodoxos, eran un freno para la integración.
Muchos quisieron ayudar, muchos compartían un sentimiento generalizado de rechazo. Era una xenofobia con reflejo en el Estado y en la sociedad francesa. Anticomunismo, antisemitismo, xenofobia y rechazo del otro es algo que antecede a la guerra. Es una estructura que predomina en Francia antes de la guerra, en los años 30.

[…] El armisticio de 1940 firmado por Petain trae dos zonas, la ocupada y la no ocupada de la zona sur, que era un régimen autoritario que había tomado dos decisiones: Colaborar y hacer una revolución nacional. Querían un régimen autoritario que promovía la unificación sobre la tradición y la exclusión del diferente.
Los judíos se consideran infra-hombres en Vichy. La persecución tomará un color peculiar. Se construyó una imagen nueva: La del judeo-bolchevique. A los judíos se los identificará con los bolcheviques para hacer política de exclusión desde la autoridad alemana. Vichy aceptó tales políticas, y era necesario buscar una razón a la derrota, por tanto, para Petain la razón de la derrota había que buscarlas en una degeneración de la sociedad francesa que había comenzado en la Revolución Francesa. Había un cáncer interno, algo tradicional en el pensamiento francés y por qué no decirlo, en el fascismo: Judíos, masones y elementos anti-nación. Debían unificarse las cosas sobre familia, pureza, orden… Y evitar lo disolvente: judíos, comunistas y extranjeros.
Se pusieron en marcha leyes para perseguir a los responsables. Es una derrota interna de Francia y hay que renovar todo. Ya ven ustedes que Vichy no ayudó a los judíos.
Desde 1942 hay un cambio, ya vuelve Laval y se retoma la colaboración y se estructura el pensamiento de Vichy con el alemán. Se colaboró hasta el deshonor organizando a la gente por razas en París. Ente Agosto de 1942 y septiembre, se entregó a 100.000 judíos desde la zona sur, sin un soldado alemán allí.
Tienen que entender que los judíos tenían dos enemigos. El judío era cabeza de turco y fuente de todo mal, que ha dado una motivación a los combatientes judíos. No se trata simplemente de una voluntad política. Se trata también de una lógica de venganza.
Ello resulta esencial para entender el papel de los judíos en la resistencia armada. Está la lucha armada, pero hay otras: Política, propaganda…
Octavillas y propaganda son formas de lucha frente a la ocupación. Se hacen francés, significativamente también en Yiddish.
Además, tenemos la batalla por la información. Desde 1941 hay una exterminación sistemática de judíos en el frente del este.
En 1941, los judíos soviéticos crean un comité con acceso a la información de Radio Moscú. Desde Agosto, explica para los pueblos oprimidos que Hitler es sinónimo de tiranía y de exterminio. De hecho, el discurso es retomado por la prensa comunista en Francia.
Los primeros en hablar de las cámaras de gas fueron periódicos comunistas. No fueron los únicos, pero sí los que empezaron a hablar de ello. Ello habla de la naturaleza de la resistencia judía. Después de la guerra se escribe una frase “Para los judíos las agujas del reloj giran más rápido que para todos los demás”. Había una urgencia en actuar. En 1942 ya sabían que había una información segura. Hay un aspecto psicológico para entender el tema de la resistencia.
También está la resistencia armada, desde la cosa el maquis, había resistencia en Grenoble, en París… El grupo más conocido era extranjero, armenio, pero el 90% de los grupos eran judíos. En verano de 1943, se llevan a cabo las acciones más espectaculares eran 60 en Marsella, no hablamos de miles de personas.

[…] Estaba también la resistencia de rescate, que quería salvar víctimas de la deportación, de la tortura, etc. Muchos no eran judíos. Tenemos aquí organismos de todo tipo. Ha sido una resistencia muy complicada, ya que muchos de los judíos estaban encerrados en campos, y en la zona no ocupada estaban muy presentes. Estaban los cuáqueros, los católicos, varios grupos que tenían importancia aquí.

[…] La única manera de ayudar desde tales grupos ha sido mezclar lo legal y lo legal, lo legal para poder estar y lo ilegal para intervenir y facilitar la evasión.

[…] Para hablar de los combatientes, les diré que tienen una gran importancia, ya que tenían un bagaje cultural que los vinculaba con la búsqueda de la verdad.

[…] Francotiradores, maquis, maquis de la montaña negra – sionistas – y los comunistas tuvieron mucho que ver con la lucha.

[…] En conclusión: no son números ingentes de personas, aunque al mismo tiempo hubo acciones espectaculares. Tuvieron un papel esencial para que el 65% de la población judía no fuera deportada. Ahí se puede percibir el impacto de una resistencia, ya que la población vinculada a las políticas de identidad dejó hacer. En los 80 se decía que no se podía decir resistencia judía, sino comunista. En torno a 1941 sin embargo hubo una convergencia de identidades en torno a una Francia que representaba los derechos humanos, de la República… Hubo más fracturas después de la guerra que en 1941. Hay que analizar las identidades desde la historia de las identidades. Estoy convencido de que el desafío que queda tiene que ver con llegar a una memoria social, incluyendo la judía. A partir de la convergencia del héroe con la víctima tendremos una idea más justa y más real.

Denis Peschanski, CNRS, director del Centro de Historia Social del siglo XX, Sorbonne, París I.

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