Testimonio. Resistencias a las políticas nazis.
Yo no voy a hablar como historiador, voy a hablar como combatiente.
Soy vice-presidente del comité de acción de la resistencia, y como tal represento a la resistencia creada por De Gaulle, resistencia en la que hubo muchos españoles residentes en Francia. Aprovecho para rendirles homenaje.
España no detuvo ni deportó judíos, sino que al contrario, acogió a judíos que atravesaban clandestinamente los Pirineos para huir de la persecución de Vichy y del II Reich. Algunos de ellos se pudieron unir a los aliados y combatir o llegar a países fuera de peligro. Otro país europeo acogió a judíos durante ésta época. El otro país europeo ha sido Suiza, que era un faro en mitad de Europa. Los judíos querían atravesar la frontera, pero se los mandaba de nuevo a Francia, cosa que no ocurría en España, aunque el destino a España era también más difícil. Muchos de mis compañeros murieron debido a ello.
En Suiza estaban suizos alemanes, italianos y franceses, y había simpatía por Alemania aunque se recogió a 25.000 judíos que fueron protegidos allí.
Como combatiente, quisiera explicar la forma en la que combatimos y sobrevivimos, en parte gracias a la resistencia judía que represento. También he de decir que los resistentes no judíos fueron muy importantes y esenciales.
La terrible derrota de Francia dejó a la población abatida, y se dieron cuenta de que Francia no podía permitir la exterminación de los judíos.
[…] Quisiera decir que la guerra fue terrible. Nací en Estrasburgo y tengo 101 años. Conozco sus calles y su Catedral. Nací en Estrasburgo y la adoraba. Muchas veces me preguntan por qué me gustaba tanto la Catedral. Pues no sé.
Tras declararse la guerra, fui movilizado en un Regimiento 172 de alsacianos. Nos mandaron al frente y al ser derrotada Francia, nos encontramos con 30 tanques alemanes dirigidos por un General que le dijo a nuestro Coronel: “Se acabó la guerra: Son prisioneros”. Era prisionero de guerra y judío, pensaba que la cosa iba mal, mal. Además los soldados franceses llevan un libro en el que aparece el nombre de la familia, con lo que el origen estaba claro.
Desde luego que para un judío ser prisionero de guerra era un escondite seguro. Gracias a la cruz roja, recibía la correspondencia de mi mujer. Ella trabajaba en un hogar con 120 niños judíos acogidos. Habían sido acogidos en un castillo bajo protección de la baronesa Rothschild.
De alguna de las cartas saqué la idea de que tenía que escapar, que las cosas podrían ponerse peor. Para escapar tenía que atravesar territorio bajo control alemán. Decidí llegar a Estrasburgo mientras Alemania comenzaba las operaciones en Rusia.
Me escapé, llegué a Estrasburgo, me acogieron amigos no judíos… Salí de Estrasburgo y conseguí reunirme con mi mujer, que me hizo conocer detalles sobre la preocupación.
Los niños de la casa de acogida eran cuidados por personal no judío. La gente ya empezaba a comentar que los niños hablaban francés por la mañana y alemán por la noche. Me acordé de la organización de ayuda a la infancia. Fui a ver a su presidente y pedí visitas y protección provisional para los niños.
Conseguí llegar a Montpellier, lugar en el que estaba la dirección y conseguí que se ocuparan de los niños. Allí me contrataron. Soy ingeniero y profesor de gimnasia, que lo he sido más que ingeniero.
Los niños estaban en una situación terrible, y me pidieron algo para ayudarlos. Durante poco tiempo, porque Hitler actuó de forma aterradora. Los resistentes franceses en 1942 recibimos copia de un telegrama de Hitler a la Gestapo en el que se decía que los judíos de los países ocupados o controlados por Alemania deberían ser deportados, concentrados y exterminados para terminar con la cuestión judía en Europa. Era una orden para la Gestapo. A partir de entonces comenzaron las deportaciones. El primer tren tenía más de 800 personas. Conocíamos su voluntad de exterminio, pero no pensamos que fuera tan bestia.
En 1942, gracias a la interceptación de éste telegrama conseguimos enterarnos de lo que pasaba. Nuestra misión en la resistencia era disolver las organizaciones, cambiar los nombres de las personas y las instituciones, ocultar todo y confundir.
La Resistencia fue un deseo y una voluntad de actuar.
En total había 10 redes de resistencia judía.
[…] En las redes también había comunistas. Todos los que estaban en peligro. Combatientes, maquis. La Organización Judía de Combate, a la que apoyaban los ingleses y que nos dieron noticias de la organización de Varsovia, de la que cogimos ideas y nombres.
Ahora quisiera referirme a la Resistencia Nacional Francesa y al modo en que nos acogió. Nosotros, así lo cuenta la historia, nos integramos en la Resistencia Nacional Francesa, clandestina por supuesto. Así luchamos. Hasta la liberación, hubo una resistencia más o menos bien organizada. De los 600 testimonios que aparecen en el libro, la Gestapo deportó a más de 200. Las mujeres fueron correo, teléfono, transmisiones, y llevaban la comunicación y otras cosas. Las mujeres eran más difíciles de reconocer como judías. Por eso ellas se encargaban de éstas tareas.
[…] Yo conocí a dos judíos de Palestina que vinieron a verme. Uno de ellos hablaba francés y me dijo: No nos digas lo que has hecho, lo sabemos. Nosotros queremos crear un Estado de Israel. Se va a votar en la ONU para crear dos Estados. Uno árabe y otro judío. Los judíos de entonces estaban de acuerdo. Los ingleses se oponían totalmente. Conseguimos un barco: El Éxodo. Yo fui uno de los que lo organizaron.
Un buque de guerra de Su Majestad lo detuvo, recaló en Chipre y al final en Israel…
Ya ven, he visto muchas cosas, la Segunda Guerra Mundial, la creación de Israel…
Entre 1918 y 1940 hubo gran afluencia de judíos de otros lugares que pensaban que estaban seguros en Francia, y lo que ocurrió es que 76.000 acabaron exterminados…
Georges Loinger, superviviente.
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- Publicado:
- 25 enero, 2012 / 9:52 PM
- Categoría:
- Cultura., Derecho., Derechos Humanos., Educación.
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